Dossier núm. 14 – La lengua amazigh en la política lingüística
de Marruecos [1]
Introducción
En este artículo
intentamos presentar, en el primer apartado, una descripción sociolingüística
de la lengua amazigh en Marruecos donde tomaremos en consideración
sus aspectos lingüísticos, la pertenencia étnica de sus
hablantes, los usos y funciones de esta lengua dentro de la sociedad, el aspecto
ideológico-institucional y, por último, sus perspectivas de
futuro.
Partiendo de una perspectiva macro-sociolingüística, presentaremos
en el segundo apartado el modelo de política lingüística
que se está llevando a cabo para cada una de las lenguas, con especial
atención a la lengua amazigh. Confirmaremos, después, que el
desequilibrio en los estatus que existe se debe en gran parte a la existencia
de una política lingüística de carácter monolingüe
que no toma en consideración el amplio uso de las otras lenguas, sino
únicamente del árabe clásico.
Por último, hablaremos de la política educativa que se ha llevado
a cabo desde la independencia hasta la actualidad, haciendo hincapié
en la actual política lingüística que está poniendo
en marcha el Ministerio de Educación.
1. Descripción sociolingüística de la lengua amazigh:
1.1. Sobre el
concepto de “beréber”
Hasta la actualidad hay confusión a la hora de designar las lenguas
que hablan algunos pueblos del norte de África y del África
subsahariana y también de otros pueblos de Egipto y de la península
Arábiga. Estas se conocen sobre todo por el nombre de “lenguas
beréberes”.
El término “beréber” es en realidad de origen griego
(barbaros, -on) y lo usaban los griegos para designar a los pueblos
extranjeros que hablaban lenguas distintas del griego que hoy llamamos clásico,
es decir, lenguas extrañas para ellos. Luego, este mismo término
(barna[ic]us,-a, -un, de donde viene también el término
“berberisco”) lo escogieron los romanos para designar a los pueblos
del norte de África que no hablaban latín. Así, esta
zona empezó después a conocerse con el nombre de Berbería.
Cuando entraron los árabes (entre los años 670 y 800) en el
norte de África conservaron el mismo término, pero adecuado
a su lengua; de hecho empezaron a usar la palabra “Al barbar”o
“Al barbarí” –su singular–, para designar
a los pueblos y “Al barbaría” para referirse a
su lengua.
En cambio, los amazighófonos marroquíes usan el término
propio “amazighen”, que es un sustantivo masculino que
significa “los hombres libres”, pero el término más
empleado es su femenino “tamazight”, usado por los propios
amazighófonos para designar su lengua. Actualmente la palabra “berébere”
es utilizada por los extranjeros para referirse a los habitantes de las zonas
donde se habla la lengua amazigh. Huelga decir que el término “beréber”
es una denominación que no pertenece ni al pueblo ni a su lengua, sino
que es una imposición extranjera considerada en cierto sentido por
los propios amazighófonos como un uso inadecuado debido a su confusión.
Cabe señalar también que el concepto de “lengua beréber”
es de naturaleza esencialmente política: de hecho no corresponde a
una realidad sociolingüística homogénea existente en la
conciencia de los hablantes de esta lengua.
1.2. El aspecto
lingüístico
Sobre el origen de la lengua amazigh se han hecho varios trabajos con el fin
de descubrir exactamente su procedencia y su posterior expansión. Pero
al final la teoría que más aceptación ha tenido entre
los especialistas es la del origen afroasiático, familia en la que
se encuentran lenguas como el egipcio antiguo, el cuchítico y el tchádico.
[2]
Las variedades de la lengua amazigh –de Marruecos, Argelia, Túnez,
Libia, Yemen, Mali, Níger y Burkina Faso– reflejan la evolución
lingüística en función de las condiciones geográficas,
económicas y políticas específicas de cada grupo. Sin
embargo, entre las variedades de la lengua amazigh –divididas en tres
grandes grupos: el amazigh de Marruecos (que incluye tres variedades: tarifit,
tachelhit y tamazight), el amazigh de la Cabilia (Argelia) y el tuareg–
hay pocas diferencias a nivel de vocabulario y de gramática, por lo
que los hablantes amazighófonos pueden entenderse y comunicarse entre
sí [3]. A continuación
se ofrecen algunos ejemplos que ilustran la variación entre los tres
grupos del amazigh:
Castellano |
Amazigh
de Marruecos |
Amazigh
de la Cabilia |
Tuareg |
| Uno | yan | yiwen | isen |
| Ir | ddu | ruh | eyel |
| Tolerancia | iggigen | rreud | éggag |
Por otro lado, debemos señalar que, debido al contacto que tenía y sigue teniendo la lengua amazigh con la lengua árabe, tanto en su variedad clásica como la hablada, existen bastantes palabras en amazigh que son prestadas del árabe, como por ejemplo:
Castellano |
Árabe |
Amazigh |
| Religión | addin | eddin |
| Madre | umm | ymma |
| Sangre | adamu | idamen |
| Libro | alkitab | taktabt
(en la Cabilia) lektab (en Marruecos y en tuareg) |
Sobre este fenómeno
de los préstamos Chaker Salem (1991: 226) afirma que:
“En Kabyle et en Chleuh [con Chleuh el autor se refiere a las variedades
del amazigh en Marruecos] les emprunts se répartissent de façon
égale entre les verbes et les substantifs: Kabyle: 38% d’emprunt
parmi les verbes, taux global 38%, Chleuh: 24% d’emprunts parmi les
verbes, taux global 25%, seul le Touareg accuse un certain déséquilibre
de ce point de vue, puisqu’il y a prés de deux fois plus d’emprunts
parmi les substantifs que parmi les verbes. La situation touarégue
paraît tout fait normale, car les verbes s’empruntent plus difficilement
que les noms et il faut atteindre un niveau de contacts très prégnant
pour les verbes étrangères sont aussi bien représentés
que les substantifs.”
De todos modos, el actual estado de la lexicografía amazigh no nos
permite hacer una aproximación mucho más profunda, con lo cual,
como se percibe, nos limitamos a hacer referencia a algunos ejemplos que pueden
reflejar más o menos lo que queríamos demostrar.
Por otro lado, resultaría asimismo imposible realizar una descripción
sintáctica de la lengua amazigh en unas líneas, por lo que nos
limitamos a presentar las obras de referencia de mayor importancia, que se
consideran como libros de consulta útil.
En lo que se refiere al alfabeto de la lengua amazigh, ésta dispone
de unos 23 fonemas conocidos hasta el momento, aunque no se sabe si antes
existían más. La lengua amazigh, aunque hoy es sólo una
lengua hablada, dispone también de una representación gráfica,
con un total de 41 letras, llamada tifinag. Hasta el momento hay
más de 1.200 inscripciones realizadas en la época pre-islámica,
además de otras inscripciones y dibujos grabados sobre rocas en el
Sáhara beréber y en las Islas Canarias. Estas inscripciones
demuestran la existencia de una escritura amazigh, que posiblemente provenía
del alfabeto líbico. Pero actualmente su escritura se ha quedado en
una etapa estática de su evolución debido a la ausencia general
de su uso o, como afirma Salem Chaker (1999: 25), “partout l’écrit
reste un épiphénomène sans ancrage profond pour l’instant.”
1.3. La repartición territorial de sus hablantes
Las variedades del amazigh se extienden por todo el litoral del Mediterráneo,
desde Marruecos (incluyendo las Islas Canarias) hasta Egipto, y hacia el sur,
desde las costas del Mediterráneo hasta el río Níger.
Lo más característico es que están separadas por las
grandes distancias que existen entre los diferentes países donde se
hablan, lo cual dificulta los procesos de intercambio y planificación
lingüísticos entre los distintos países. Lo que genera
esta situación es el aumento de las diferencias y la heterogeneidad
de las variedades amazigh.
En Marruecos, la lengua amazigh se presenta dividida en tres variedades, según
las zonas y las comunidades:
1-Tamazight, hablado en las montañas del Atlas Medio y el Gran Atlas.
2-Tarifit o rifeño, hablado en las montañas del Rif, en el norte
del país.
3-Tachelhit, hablado en las zonas del Anti-Atlas y en las montañas
de Sus, en el sur.
Según las estadísticas
oficiales del año 1994, en Marruecos hay 28 millones de habitantes,
de los que un 90% habla el árabe marroquí, mientras que las
tres variedades del amazigh son habladas por un 30%. Con respecto a estas,
se considera que hay 2,5 millones de hablantes del tachelhit en la zona sur
de Marruecos –conocida por el nombre de Sus–, 3 millones de hablantes
del tamazight en las montañas del Atlas y cerca de 1,7 millones de
hablantes del tarifit en el Rif [4].
Sin embargo, estas cifras no coinciden con las que ofrecen algunas asociaciones
que luchan a favor de estas lenguas. Éstas, como por ejemplo Congrès
International de la Langue Amazighe, Association Marocaine de Recherche et
d’Èchanges Culturels y Association Kabyle International-France,
afirman que más del 50% de la población habla amazigh y son
de origen amazigh por parte de madre o padre. No hay que olvidar a los hablantes
que no son de origen amazigh pero que hablan alguna de estas variedades, lo
que podría aumentar esta cifra hasta un 80% de hablantes de la lengua
amazigh. [5]
A estas cifras hay que añadir también el número de hablantes
amazighófonos marroquíes que residen en Ceuta y Melilla, aunque
la mayoría dispone de un pasaporte español. No obstante, en
estas dos ciudades el amazigh no tiene ningún reconocimiento oficial.
Por lo tanto, de momento es una lengua minorizada.
1.4. Usos y funciones
Siempre que hablamos de los usos de una lengua hacemos referencia al número
de hablantes de ésta y al estatus del que goza en la sociedad. Aplicando
estos datos a la lengua amazigh de Marruecos, podríamos decir que su
uso se limita a ámbitos familiares, puesto que no todos los marroquíes
la hablan. Sin embargo, si nos atendemos al factor de repartición territorial,
podemos decir que en las zonas de habla amazigh el uso es más extendido,
ya que, de hecho, lo encontramos en la vida cotidiana y, en algunas ocasiones,
en las administraciones públicas, siempre que los empleados sean amazighófonos.
Este uso, en cambio, es exclusivamente de carácter oral y en ningún
momento escrito.
En cuanto a la aparición de estas variedades en los medios
de comunicación, hay una emisora de radio estatal de emisión
diaria que dedica cierto tiempo a cada variedad. Asimismo, desde hace pocos
años, el primer canal estatal de televisión emite un telediario
en lengua amazigh. En la prensa escrita, con la mayor importancia que recientemente
ha empezado a tomar lo que se conoce por “la causa amazigh”, se
permite un margen para la creación de revistas que se dediquen exclusivamente
a tratar temas lingüísticos, antropológicos e históricos
relacionados con la lengua y la cultura amazigh, como por ejemplo las revistas
Imazhegen, Tifinagh: revue mensuelle de culture et de civilisations
”maghrébine” o Tasafut. Las tres disfrutaban
de cierta fama y prestigio, pero dejaron de publicarse. En la actualidad se
editan semanarios y publicaciones mensuales, como Le Monde Amazigh, Akraou
Amazigh o Tawiza.
Así pues, no hay duda de que la lengua amazigh aún tiene un
peso importante dentro de la sociedad marroquí, visto su dinamismo.
Además, debemos destacar un dato de mayor relevancia, que es la capacidad
de la lengua de reflejar señas de identidad de un grupo etno-lingüístico
distinto de otro grupo –el de los arabófonos– en todos
los aspectos. Por ello, la lengua amazigh, además de ser un vehículo
de comunicación, es capaz de transmitir las especificidades y características
de toda una cultura arraigada en la sociedad marroquí.
En el ámbito de la enseñanza del amazigh, podemos decir que
es escasa en comparación con el árabe clásico, el francés,
el inglés y el castellano, ya que no se enseña en la escuela,
a pesar de la existencia de reales decretos que introdujeron programas de
enseñanza –principalmente el Real Decreto nº 1-01-299, del
17 de octubre de 2001 (29 de Rajab de 1422)–, pero que aún no
se han implementado. Lo que sí existe, aunque poquísimos, son
programas de enseñanza en establecimientos de enseñanza no formal,
como por ejemplo el programa de enseñanza de la lengua y la cultura
amazigh del Instituto Francés de la ciudad de Agadir y otras clases
que se imparten en algunas asociaciones u ONG que están trabajando
en la difusión y protección de esta lengua, tanto en Marruecos
como en otros países.
1.5. El aspecto
ideológico-institucional del amazigh
Como ya hemos señalado anteriormente, el amazigh es una lengua dominada:
aunque hay una mayoría que la habla, es de hecho una lengua minorizada,
ya que no está reconocida por parte de las instituciones.
Por otro lado, los políticos y los lingüistas suelen presentarla
como un conjunto de hablas, debido a su carácter principalmente oral.
A estas variedades lingüísticas se las ha denominado de muy diversas
formas: dialectos, variedades, hablas salvajes, lenguas indígenas,
etc., por lo que nunca se le ha dado el carácter pleno de lengua que,
al menos desde la disciplina de la lingüística, se le reconoce,
sobre todo en los atlas lingüísticos.
En textos oficiales marroquíes como la Mudawana (el código
civil) y, en particular, la Constitución no se hace ninguna referencia
a esta lengua; de hecho, institucionalmente no tiene ningún estatus
propio. Lo mismo se puede decir de los discursos políticos oficiales
y todos los textos institucionales, que evitan sistemáticamente todo
tipo de mención al término “amazigh”. Esta situación
se da también en los demás países donde se habla el amazigh,
salvo en Mali y Níger, donde las variedades de la lengua amazigh son
consideradas como lenguas nacionales.
En cuanto al estatus del amazigh en Marruecos, creemos que uno de los puntos
en el que debemos hacer hincapié es el papel que desempeñó
Francia en la supresión de toda identidad nacional marroquí,
utilizando al propio pueblo amazigh para ello. Por una parte, luchó
por presentar a los países que tienen una importante población
de habla amazigh como un mosaico de etnias hostiles, y, por otra, intentó
evangelizar a este pueblo, generando en ellos cierto rechazo hacia sus compatriotas
arabófonos; incluso intentaron que los lazos de carácter religioso
que mantenían árabes y amazigh fueran excluidos en este proceso.
Un hecho que podría demostrar estas afirmaciones es la promulgación
en 1931 del Addahír albarbarí (decreto beréber)
el cual intentó crear una especie de separación entre la población
de habla amazigh y la población de habla árabe, ya que este
decreto pretendía fomentar la independencia lingüística,
religiosa y territorial de los amazighófonos marroquíes con
respecto a los marroquíes arabófonos. Este decreto fue rechazado
por ambas partes implicadas en la resistencia contra el colonialismo francés.
Por su posición de autoridad y dominio, Francia hubiese podido tomar
muchas iniciativas: tenía la posibilidad de fomentar una educación
en lengua amazigh –sobre todo en Argelia, donde permaneció más
tiempo– y, entre otras cosas, crear instituciones y medios de comunicación
y prensa en esta lengua. Pero lo único que Francia llevó a cabo
fue la creación de un Centro de estudios Beréberes en la ciudad
de Azrou, cerca de Meknés, una zona donde existe un número bastante
elevado de amazighófonos, aunque, con el tiempo, este centro dejó
de existir.
En definitiva, la política lingüística con respecto al
amazigh en la época de la colonización francesa, como afirma
Chaker Salem (1999:12):
“n’était q’une illustration particulière
d’options générales, déjà mises en oeuvre
au sein du territoire Français: la centralisation absolue et la liquidation
des particularismes régionaux. Au delà de la phraséologie,
l’État Français ne pouvait avoir que mépris pour
les dialectes berbères sans tradition écrite et diversifiés
á l’extrême. La seule perspective qu’il pouvait concevoir
á leur sujet était leur lente disparition.”
Como consecuencia de todo ello, con la llegada de la independencia, la política lingüística de Marruecos ha estado predefinida de manera irreversible: desde entonces, el árabe clásico es y sigue siendo la lengua oficial.
Cabe señalar que,
tanto antes de la independencia como después, las tres variedades del
amazigh de Marruecos no han sido sometidas a un proceso de codificación
y normalización; de hecho, no se ha redactado ninguna gramática
que recoja las normas y las reglas comunes del conjunto de lenguas amazigh.
Además, sus procesos de enseñanza han sido muy reducidos y pobres
a lo largo de la historia.
Siguiendo la definición de lengua vernácula que nos ofrece la
UNESCO –“la lengua materna de un grupo minoritario que está
dominado socialmente por otro grupo que habla otra lengua diferente”
(tomado de Ninyoles, 1972:181)–, podríamos afirmar que la lengua
amazigh tiene estatus de lengua vernácula, porque en Marruecos, tanto
la percepción que la mayoría de los marroquíes tiene
del amazigh como su práctica social atañen al ámbito
doméstico y familiar.
1.6. Perspectivas
de futuro
En lo que concierne a las perspectivas, hay que reconocer que a partir de
los últimos diez años ha empezado a surgir una preocupación
por la cuestión del amazigh gracias a la formación de un movimiento
“amazigh” [6],
compuesto por una serie de asociaciones que organizan actividades de carácter
cultural, cuyo fin es hacer de portavoces del discurso intelectual de los
universitarios, los políticos implicados en la cuestión del
amazigh y de otras entidades sociopolíticas. Como punto de partida
de sus reivindicaciones, varias asociaciones culturales redactaron en 1991
la Charte d’Agadir relative aux droits linguistiques et culturels
[7] ,
que pretendía contribuir al proyecto global de la edificación
de la cultura nacional democrática. Asimismo, el 1 de marzo de 2000,
después de dos años de debates intensos, 229 intelectuales firmaron
un manifiesto –Le Manifeste Berbère [8]–
considerado hasta el momento como un documento de gran importancia del movimiento
amazigh en Marruecos.
Con el resurgimiento de este movimiento, la política amazigh del Estado
ha cambiado: en octubre de 1999 se adoptó la Charte Nationale d’Éducation
et de Formation (Carta Nacional de Educación y Formación)
y el 17 de octubre de 2001, el Real Decreto que establece la creación
del IRCAM (Institut Royal de la Culture Amazighe – Instituto
Real de Cultura Amazigh). Ambos textos reivindican la necesidad de la enseñanza
de la lengua y la presencia de la cultura amazigh en la educación.
Por lo tanto, podríamos decir que las perspectivas de futuro son en
cierto sentido optimistas en comparación con situaciones anteriores,
como en los años sesenta, setenta y ochenta, cuando el amazigh sufría
represión. Incluso el discurso institucional, y sobre todo el del rey,
se está mostrando más a favor de esta lengua, algo que se advierte,
por ejemplo, con la creación reciente del Instituto Real de la Cultura
Amazigh, en octubre de 2001.
Lo más destacado de este resurgimiento del movimiento amazigh es la
fuerza con la que se ha extendido más allá de los ámbitos
intelectuales y universitarios, presentando la cuestión amazigh como
una responsabilidad de toda la opinión pública marroquí.
Durante los últimos años la opinión pública es
cada vez más consciente de la cuestión lingüística
del amazigh; prueba de ello es el número de asociaciones pro-amazigh
que están en activo en Marruecos y cuyo número ha aumentado
en los últimos dos años.
Queda por averiguar si los responsables del Estado consideran que se trata
de un movimiento separatista que pone en peligro la unidad del país.
En caso de que no fuese así, la lengua y la cultura amazigh podrían
cambiar de estatus sociopolítico en la vida cotidiana marroquí.
[9]
2. Política lingüística y procesos de normalización
2.1. El modelo
de política lingüística
En el momento de la independencia de gran parte de los países del Magreb,
incluido Marruecos, la mayoría de ellos se enfrentaron a una situación
lingüística compleja: el multilingüismo, con un claro predominio
del idioma colonial. Por razones de carácter ideológico se siguió
una política lingüística –la imposición del
árabe como única lengua oficial– que provocó luego
una situación de desigualdad en el estatus de las otras lenguas y,
por lo tanto, se dio una situación de diglosia. Al mismo tiempo, se
intentó omitir el conflicto lingüístico que podría
resultar de esta política lingüística. Estos criterios
de carácter ideológico en los que se basó la política
lingüística están relacionados con la política general
del Estado-nación.
En lo que se refiere al caso de Marruecos, la política lingüística
ha sido siempre de monolingüismo absoluto, puesto que el modelo seguido
en el país ha sido de tipo unimodal, caracterizado por la oficialización
de la lengua del grupo dominante, en este caso el árabe, y al mismo
tiempo el mantenimiento de la lengua del colonizador, debido a las exigencias
del nuevo Estado-nación. Sin embargo, se observa que la situación
es excepcional por varias razones, ya que la realidad es multilingüe.
La primera es que todavía no se han llevado a cabo intervenciones científicas
ni sociales de gran escala que hayan podido modificar esta relación
diglósica entre las lenguas y mejorar el estatus de las lenguas minorizadas.
Por otra parte, es necesario señalar que la situación que se
dio en Marruecos, sino es igual, es muy parecida a la que existe en otros
países del Magreb, por ejemplo en Argelia o Túnez, donde hay
una situación de multilingüismo, con presencia de la lengua amazigh.
No obstante, todavía no se han llevado a cabo políticas lingüísticas
que puedan cambiar la situación de minorización y de desigualdad
de estatus entre las diversas lenguas.
La segunda razón es que, en el caso de Marruecos, y por lo que se refiere
a la lengua amazigh, a pesar de la ausencia de planificación lingüística
de las variedades, éstas son habladas al menos por casi un tercio de
la población –más de diez millones–, y se mantiene
su uso común y cotidiano, aunque con un gran desequilibrio a nivel
de estatus político y social. Por ello, podemos calificar la política
lingüística marroquí como la causa de la situación
de desigualdad en el estatus del amazigh, que es la que parece provocar posteriormente
una desigualdad en las funciones de uso social que se le atribuyen.
Este desequilibrio o desigualdad entre el estatus, el uso y la percepción
de las lenguas se sigue dando en otros países que han sido colonizados.
Ejemplo de ello es el caso de Argelia y Túnez, como hemos señalado
anteriormente, cuya situación se aproxima a la actual situación
diglósica de Marruecos.
Argelia, por ejemplo, en 1962, año de su independencia, era un país
totalmente afrancesado; ahora es un país ampliamente arabizado y su
política lingüística está encaminada a mantener
esta situación. En el Magreb, y concretamente en Argelia, se ha producido
la arabización (restauración del árabe) porque los idiomas
maternos de las poblaciones de Argelia –el árabe argelino y el
cabilense, según las regiones– son dos variantes ágrafas
del árabe clásico y el amazigh, respectivamente. En cambio,
el árabe, clásico o literario, que fue introducido con la llegada
del Islam en el siglo VII, era el único idioma escrito antes de que
la colonización impusiera el francés –escrito y hablado–
y le atribuyera el estatus de idioma oficial.
Sin embargo, y como señala Grandguillome, (1997: 3):
"La politique linguistique des autorités algériennes
aurait pu aboutir, pour les parlers arabes, à une solution «à
l'égyptienne»: un mélange subtil d'arabe classique et
de langues locales. Mais les parlers berbères? Leur vice premier, c'est
qu'ils témoignent d'une Algérie antérieure à la
conquête arabe. De surcroît, il n'y a pas d'intercompréhension
avec les parlers arabes. Leur disparition était donc programmée
par la logique même de l'arabisation, mais aussi du fait des pratiques
du pouvoir. Avec un résultat redoutable: des fractions importantes
de la population, pour lesquelles les langues locales représentent
un support identitaire, se sentent exclues de la nouvelle construction nationale"
Por otra parte, el discurso político de los arabistas tradicionales
presenta la arabización como una lucha entre las lenguas árabe
y francesa, lo que es cierto en la medida en que la primera adoptó
la posición que tenía el francés y es, de momento, la
lengua nacional y oficial. Además, el sector más conservador
lo percibe como un conflicto con Francia, incluso con los argelinos que usan
el francés en sus actividades diarias y que los denominan como los
«hizb de Fransa», es decir los que sostienen el modelo
francés.
Observamos como el proceso de arabización en cualquiera de los demás
países del Magreb, por lo menos en Argelia, ha tenido las mismas consecuencias
que en Marruecos, sobre todo en las relaciones entre las lenguas y su estatus
político.
2.2. El estatus
de las lenguas
Partiendo de la situación actual y en función de la situación
individual de cada lengua y del número de sus hablantes, en Marruecos
se puede hablar de lenguas minoritarias y lenguas mayoritarias. Se pueden
también usar dos términos si tomamos en consideración
el carácter de las políticas lingüísticas adoptadas
por el Estado: el de lenguas protegidas y lenguas desprotegidas por el poder
político dominante. Henri Boyer (1997: 13, 14) afirma que:
“l’histoire nous enseigne cependant que la langue dominante
(pour des raisons évidemment peu linguistiques) finit par marginaliser
la / les langue(s) dominée(s) et par se substituer purement et simplement
á elle(s). La sociolinguistique périphérique soutient
que la diglossie instaure une hiérarchie et donc une distribution inégalitaire
des usages des langues en présence, une subordination sociolinguistique
(Lamuela 1987 et 1994), un déséquilibre et, en définitive,
une instabilité (Gardy et Lafont 1981, Lafont 1979 et 1989, Jardel
1982, Boyer 1991, Kremnitz 1987 et 1991.)".
La situación que
podemos encontrar en Marruecos, a partir de las presentes relaciones entre
las lenguas y la función social de que dispone cada una, es la siguiente:
Tenemos dos grupos de lenguas, según su ámbito de uso: 1) las
lenguas institucionales y 2) las lenguas vehiculares. En el primer grupo se
incluyen las lenguas de uso mayoritario, es decir, el árabe clásico
y el francés, mientras que dentro de las lenguas vehiculares (lengua
materna y de uso común), podemos encontrar dos subgrupos, el de las
lenguas mayoritarias de uso corriente, que serían la lengua amazigh
y el árabe marroquí, y el de las lenguas minoritarias, que serían
el francés, el árabe clásico y, en ocasiones, el castellano.
En lo que concierne al francés y al árabe clásico, hemos
visto que son las dos únicas lenguas permitidas en el ámbito
institucional, debido, entre otras cosas, a que ambas disponen de una normalización
que se ha de respetar, puesto que existe un solo francés normativo,
el que difunde y defiende la Académie Française, y
lo mismo sucede con el árabe clásico, cuya normalización
y evolución está supervisada por la Oficina de Coordinación
de la Arabización. Sin embargo, hay que destacar que, aunque entre
los dos idiomas hay un conflicto de prestigio y de poder, el árabe
ha adoptado muchos términos de origen francés para suplir sus
necesidades científicas y comunicativas, fenómeno que es normal
ya que estamos en una situación de contacto de lenguas. En este sentido,
¿se puede afirmar que estas dos lenguas parecen estar protegidas socio-políticamente?
Sobre este tema Youssi (1983: 77) afirma que: “L’arabe classique
et le français sont acquis à l’école, c’est-á-dire
par l’instruction formelle. Cependant, si l’AC est la langue de
«prestige» lue et écrite, le français est la langue
de pouvoir, qui est parlée, lue et écrite."
¿Pero qué ocurre con el árabe marroquí y la lengua
amazigh? Se sabe que su uso a nivel cotidiano es bastante más amplio
que el del árabe clásico, el del francés o el del castellano;
de hecho, su evolución lingüística ha sido tan espontánea
y rápida debido a que no están sujetos a ninguna tradición
escrita ni a una normalización ortográfica o gramatical; son
lenguas de tradición oral. Por otro lado, según los defensores
del árabe clásico, las dos carecen de muchos términos
a nivel de vocabulario técnico, filosófico y de conceptos abstractos,
y, en su opinión, en ningún momento podrían ser comparados
con el árabe clásico. [10]
Sobre el estatus de las lenguas de Marruecos, Castellanos i Llorenç
(1997: 10.3.2) señala que:
“Les diferències d'estatus lingüístic i d'ús
de les diferents varietats lingüístiques utilitzades al Marroc
estableixen unes relacions de tipus jeràrquic […] l'àrab
estàndard és l'única varietat lingüística
que té l'estatus jurídic de llengua nacional tot i que és
una varietat que posseeix un nombre reduït d'usuaris reals (avaluat entre
un 10 i un 15% de la població). Amb un nombre d'usuaris més
reduït encara, la llengua francesa posseeix "un paper privilegiat"
en el sistema educatiu. L'àrab dialectal és la llengua materna
dels marroquins no-amazighòfons i funciona de facto com la llengua
vehicular dels marroquins, i també com a llengua franca ja que és
utilitzada entre els arabòfons i entre aquells amazighòfons
que utilitzen parlars allunyats”.
En estas situaciones de
contacto entre muchas variedades se suele dar un sentido peyorativo y de discriminación,
un menosprecio social y político, a las variedades orales, porque los
defensores del uso del árabe clásico son los que han tenido
y tienen el poder político y participan en todos los procesos de la
política lingüística.
Dentro de esta desigualdad en el tratamiento de ciertas lenguas, la situación
de la lengua amazigh se puede considerar más difícil, porque
está ausente en la planificación lingüística y,
por lo tanto, se ve sometida al árabe clásico y al árabe
marroquí, cuyo estatus como dialecto es, en cierto grado, aceptado,
mientras que el amazigh es considerado como un simple componente folclórico
de la cultura marroquí. Aït Lamkedem (1999: 31) señala
que: “la culture berbère intervient épisodiquement
dans les médias télévisuels comme une composante folklorique
nationale de divertissement.” [11]
De acuerdo con esta consideración generalizada entorno al amazigh,
no hay lugar a dudas de que los defensores de la lengua árabe ven el
amazigh como una lengua “salvaje”, que no sirve para nada y que
tiene que ser asimilada por las demás lenguas, como señala Aït
Lamkedem (1999: 32): “plus les instances gouvernementales renforcent
les idées impliquant de grandes différences entre ces variantes
[es decir del amazigh], alors perçus comme autant de dialectes
sauvages non structurés et non opérationnels”.
Observamos como en Marruecos la política lingüística del
Estado ha provocado una situación de desigualdad lingüística,
lo que va a derivar posteriormente en una muy probable situación de
conflicto lingüístico. Huelga decir que en la actualidad, y con
la creación del Instituto Real de la Cultura Amazigh, en Marruecos
[12] se ha iniciado
una política de planificación y de normalización de la
lengua amazigh con el fin de intentar introducir esta lengua no sólo
en la educación sino en distintos ámbitos de la vida cotidiana
de Marruecos.
Por otra parte, desde que el rey Mohammed VI accedió al trono de Marruecos,
se ha producido un cambio en el discurso oficial acerca de la situación
lingüística de Marruecos y su política lingüística,
reconociendo de forma explícita el multilingüismo existente en
el país. En esta línea, en un discurso pronunciado por el rey
Mohammed VI el 31 de julio de 2001 en la ciudad de Khénifra, se hizo
referencia de forma directa al carácter no sólo árabe
de Marruecos sino también amazigh. Este discurso es clave en la historia
de la política lingüística, porque, con él, no sólo
fue reconocida la identidad amazigh de gran parte de los marroquíes,
sino que se estableció la creación del Nuevo Instituto Real
de la Cultura Amazigh (IRCAM) en virtud del Real Decreto nº 1-01-299,
del 17 de octubre de 2001 (29 de Rajab de 1422).
Así, con esta nueva política lingüística se abrió
una nueva etapa para la lengua amazigh en Marruecos y también se dio
esperanza a más de diez millones de hablantes de esta lengua, puesto
que una de las funciones principales de esta institución es la promoción
del amazigh en todos los ámbitos, sobre todo el educativo.
3. La política educativa en Marruecos
En lo que se refiere al
ámbito educativo, debo señalar que, hasta 1958, dos años
después de que Marruecos se independizara, la enseñanza se desarrolló
en francés. Posteriormente, es decir a partir de 1965, Marruecos inició
la política de arabización, una arabización que se denominaba
horizontal, puesto que se introdujo en las asignaturas de forma paulatina.
Así, se pasó a arabizar la enseñanza primaria en tres
años, para luego pasar a arabizar la enseñanza secundaria en
un período de siete años. Siguiendo esta política, en
1980 Marruecos llegó a arabizar los cuatro primeros niveles de enseñanza
primaria, mientras que en secundaria entre el 25% y el 50% de las asignaturas
se impartían únicamente en lengua árabe. Fue a partir
de 1990 que se llegó a arabizar por completo la enseñanza primaria
y secundaria. En cuanto a la enseñanza universitaria, es, de momento,
bilingüe en algunas facultades, como por ejemplo en la de derecho y ciencias
económicas; en cambio en las facultades de ciencias y en los colegios
e institutos superiores todavía hoy las clases se ofrecen en francés.
Sin embargo, el contexto cultural y lingüístico de Marruecos está
marcado por la importancia del árabe y por la presencia también
de la lengua amazigh, el francés y el castellano, lenguas que ponen
de manifiesto el multilingüismo del país. Además, está
presente el Islam, que constituye un valor fundamental ligado a la Monarquía.
Ésta última representa un símbolo de unidad en este contexto
de pluralidad y diversidad lingüística, cultural y étnica.
A partir de estos factores, Marruecos estableció, en primer lugar,
su Constitución y su Mudawana (el código civil), en
virtud de las cuales dio primacía al derecho islámico basado
en el Corán y en la Sunna –los hechos y dichos del profeta–,
y, después, la elección del árabe como lengua oficial.
He de señalar que, aunque en Marruecos existe un número elevado
de hablantes que tienen una de las tres variedades del amazigh como lengua
materna, la enseñanza nunca se ha dado en lengua amazigh, puesto que
la política educativa y lingüística ha sido de monolingüismo
dominante (antes francés, luego árabe).
La nueva política
educativa de Marruecos se inició después de un discurso pronunciado
por el anterior rey de Marruecos, Hassan II, en marzo de 1999, en el que hizo
referencia a la necesidad de reformar el sistema educativo marroquí
y establecer una nueva política lingüística en este ámbito.
Inmediatamente después, durante el curso académico 1999-2000,
se aprobó la Carta Nacional de Educación y Formación.
El objetivo de esta Carta es reestructurar el sistema de enseñanza
de Marruecos, por lo que incluye una serie de artículos relacionados
con la futura política lingüística en el sistema educativo.
Actualmente, con la aparición de esta ley, se ha reconocido, por un
lado, la presencia de las demás lenguas; incluso se habla de la necesidad
de abrirse al amazigh. Por otro lado, se ha hecho referencia a la importancia
de mejorar la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas extranjeras
e incluso a la necesidad de dominarlas y usarlas en el sistema educativo.
Por último, queda por averiguar si la política lingüística
establecida en esta Carta no se contradice con la realidad sociolingüística
del país y con las prácticas educativas llevadas a cabo. Asimismo,
lo más importante sería investigar hasta qué punto la
situación de multilingüismo puede provocar una situación
de conflicto entre lenguas, sobre todo entre el árabe clásico
y las lenguas extranjeras.
_________________
| [1] | L’autor, Adil Moustaoui, és doctorand a la Facultat de Filosofia i Lletres de la Universidad Autónoma de Madrid (Departament de lingüística, llengües modernes, lògica, filosofia de la ciència, teoria de la literatura i literatura comparada). |
| [2] | OUAKRIM, O. Fonética y fonología del Bereber. Servei de Publications de Universitat Autònoma de Barcelona, 1995. |
| [3] | Ver CHAKER, S. Manuel de linguistique Berbére I. Argel: Editions Bouchéne, 1991. |
| [4] | Hasta el momento no se han elaborado estadísticas en Marruecos en lo que se refiere al número de hablantes de cada una de las tres variedades del amazigh; los datos expuestos son simplemente estimaciones. |
| [5] | Este dato aparece en un dossier publicado por la revista Tel quel (nº 3, noviembre 2001), el cual tuvo un gran impacto en Marruecos. |
| [6] | Ver OUAZI, E. H. [El nacimiento del movimiento cultural amazigh en Marruecos]. Rabat: Imprimerie Al Maarif Al jadida, 2000. [en árabe] |
| [7] | El texto de la Charte d’Agadir se puede consultar en http://www.tlfq.ulaval.ca/axl/afrique/charte_berbere.htm |
| [8] | El texto de Le Manifeste Berbère se puede consultar, entre otras, en http://www.mondeberbere.com/societe/manifeste.htm |
| [9] | Ver KRATOCHWIL, G.: “Les associations culturelles Amazighes au Maroc. Bilans et perspectives”. EN: Prologues: revue maghrébine du livre, nº 17. Casablanca, 1999. |
| [10] | Para este tema, ver EL JABRI, M. A. Le Maroc moderne. La spécificité, l’identité et le développement. Casablanca: Éd. Banchera, 1998. Del mismo autor ver Projet d’une vision progressiste sur quelques problèmes pédagogiques et culturels. Casablanca, 1972. También SAAF, A. “L’idée de l’unité arabe dans le discours politique maghrébin”. EN: Annuaire de l’Afrique du Nord. Paris: CNRS, 1985. |
| [11] | Ver BOUKOUS, A. “ La langue berbère et la culture amazighes. Entre la plénitude du fait et la vacuité du droit”. EN: Prologues: revue maghrébine du livre, nº 17. Casablanca, 1999. p. 22-29, o EL QUADÉRY, M. “Les berbères entre le mythe colonial et la négation national. Le cas du Maroc”. EN: Revue d’histoire moderne et contemporaine, nº 45, Vol 2. Montpellier, 1998. |
| [12] | El Real Decreto que se promulgó en octubre de 2001 y que establece la creación del IRCAM se publicó en árabe y en francés. En este dosier, aportamos un extracto de la versión en francés y su traducción al inglés. |